DECIMOSEPTIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (July 28th)

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El Pan de Vida Estudio de Biblia Católico

by Deacon Ken and Marie Finn

ANTES DE COMENZAR:

Ora y pídele a Dios que te hable a través de Su Espíritu Santo. “EL ESPIRITU SANTO INTERPRETE, QUE EL PADRE LES ENVIARA EN MI NOMBRE, LES VA A ENSEÑAR TODAS LAS COSAS Y LES RECORDARA TODAS MIS PALABRAS.”  (JUAN 14:26)

 

PRIMER DIA    Vuelve a leer las lecturas de la semana pasada.

  1. ¿Cuál fue el mensaje qué recibiste de la homilía o de las lecturas que oíste en misa el domingo?

 

  1. ¿De lo que aprendiste, qué escogiste para aplicar a tu vida esta semana?

 

 

SEGUNDO DIA       GENESIS 18:20-32      PRIMERA LECTURA

(Las quejas contra Sodoma y Gomorra son enormes; que grande es su pecado!”)

  1. ¿Qué dijo el Señor acerca de Sodoma y Gomorra? Génesis 18:20-21

 

  1. ¿Cuál fue uno de los pecados de Sodoma y Gomorra? Génesis 19:4-9

 

  1. ¿Por qué iba a ir el Señor a Sodoma y Gomorra? Génesis 18:21

 

  1. ¿Quiénes eran los dos hombres que partieron hacía esos lugares mientras Abraham permanecia de pie delante del Señor?  Génesis 19:1

 

  1. ¿Qué le dijo Abraham al Señor en Génesis 18:23?

 

  1. ¿Qué mencionó acerca de cincuenta personas inocentes? Génesis 18:24

 

  1. ¿Cuáles fueron las palabras de Abraham para el Señor y que respondió éste? Génesis 18:25-26

 

  1. ¿Cómo se veía Abraham a sí mismo, sobre que persistía preguntando al Señor? ¿Qué le contestó Este? Génesis 18:27-32

 

  1. ¿Cuántas veces insistió con sus preguntas? Génesis 18:24-32

 

  1. ¿Tan pronto como el Señor terminó de hablar a Abraham a dónde se dirigió? ¿Y a dónde se fué Abraham? Génesis 18:33

 

Personal – ¿Sobre que asuntos has persistido en tu oración hacía el Señor? ¿Qué tan seguido conversas con el Señor como lo hizo Abraham?

 

 

TERCER DIA       COLOSENSES 2:12-14        SEGUNDA LECTURA

 (“Dios les dio vida junto a Cristo.”)

  1. ¿Cuáles son las dos cosas que te sucedieron al ser bautizado? Colosenses 2:12

 

  1. ¿En quién pasaron estas dos cosas y por qué? Colosenses 2:12

 

  1. ¿Quién resucitó a Jesús de entre los muertos? Colosenses 2:12

 

  1. ¿En qué condición te encontrabas cuando Dios te dió nueva vida? Colosenses 2:13

 

  1. ¿Cuándo estabas muerto por el pecado a quién seguías? Efesios 2:1-2

 

  1. ¿Junto a quién vivirás esta nueva vida que Dios te dió? Colosenses 2:13

 

  1. ¿Cómo podemos participar de esa nueva vida? Romanos 6:3- 4

 

  1. ¿Qué hizo El con todos nuestros pecados? Colosenses 2:13

 

  1. ¿Qué canceló? ¿Qué tomó y qué hizo con éllo? Colosenses 2:14

 

  1. ¿Qué hizo Jesús con su propia carne? ¿Qué se creó de esta manera y cuál fue el resultado? Efesios 2:14-15

 

Personal – ¿En qué nota la gente que eres alguien al que se le han perdonado sus pecados? Toma un tiempo para darle gracias a Dios por librarte de las cadenas del pecado habiendo mandado a Jesús a morir en la cruz por tí. Pasa un rato conversando con nuestro Padre esta semana.

 

 

CUARTO DIA               LUCAS 11:1-13          EVANGELIO

(“Jesús enseñanos a orar.”)

  1. ¿Qué observaban los discípulos que hacía Jesús en un cierto lugar y qué le pidieron? Lucas 11:1

 

  1. ¿A quién dijo Jesús que debemos dirigir nuestra oración primero? ¿Cuáles son las dos cosas que le dice a El?  Lucas 11:2

 

  1. ¿Y después, qué le pides que haga? Lucas 11:3

 

  1. ¿Qué le pides que haga por nosotros así como nosotros hacemos por los demás? Lucas 11:4

 

  1. ¿De qué le pedimos que nos perdone? Lucas 11:4

 

Personal – ¿Cómo has usado los cinco niveles de orar en el Padre Nuestro esta semana? (Alabanza, Aceptación, Petición, Perdón y Protección). Que esto incluya tu vida familiar y de trabajo.

 

  1. Jesús dice una parábola de oración en Lucas 11:5-8. ¿Cuál es la razón que El dá para que una oración sea contestada?  Lucas 11:8

 

  1. ¿Qué dice Jesús que pasará cuando pidas, cuando buscas y cuando tocas a la puerta? Lucas 11:9

 

  1. ¿Qué repite en el versículo 10 de Lucas 11?

 

  1. ¿Cuál es la analogía que usa acerca de nuestros padres terrenales? Lucas 11:11-12

 

Personal – ¿Cuándo le pediste a Dios que te diera al Espíritu Santo? ¿Qué cambios ocurrieron en tu vida?

 

 

QUINTO DIA         LEE EL SALMO 138:1-3, 6-8

(“Te doy gracias, Señor.”)

Leé y medita el Salmo 138:1-3, 6-8.

¿Que te dice personalmente el Señor por medio de este Salmo?

 

¿Como puedes aplicar esto a tu vida diaria?

 

 

SEXTO DIA              LEE TODO EL COMENTARIO

GENESIS 18:20-32

Abraham nos introduce a saber que la oración es la forma por la que podemos comprender mejor la mente de Dios. Abraham esta al tanto de la maldad que está ocurriendo en Sodoma y empieza su oración por la gente del Señor incluyendo a Lot, quien era su sobrino y también por la familia de éste. Parece que Abraham estaba intentando cambiar la mente de Dios pero en el proceso la mente de Abraham es la que se cambia.

Abraham nunca dudó de que Dios odiaba el pecado y de que los pecadores debían ser castigados. Pero quizá estaba un poco confuso en entender que tan misericordioso es Dios. Se le ve probando la mente de Dios, y termina su oración convencido que Dios es las dos cosas, justo y bueno. La oración de Abraham es muy parecida a la nuestra, siempre sujeta a cambios. Quizá nos preguntamos por que Dios le permitió a Abraham interceder por una ciudad donde la gente era tan mala. Dios quería que Abraham tuviera la experiencia personal de la misericordia que El tiene por los pecadores. Dios supo que no había diez personas justas en la ciudad de Sodoma pero El se deleitaba con el intento de Abraham de interceder por ellos.

Dios quiere que nosotros intercedamos constantemente por otros para que estos se arrepientan y vuelvan al reino de la rectitud. Es muy importante que nosotros no veamos a Dios como alguien que se deleita destruyendo a los malvados sino como alguien que debe castigar el pecado. Dios fue justo en probar a los hombres de Sodoma. Le dijo a Abraham que El iba a ver por Sí mismo que tan malos eran en Sodoma y entonces decidiría que sería lo que haría (Génesis 18:20). Dios no ignoraba la perversión de esa ciudad (Génesis 19:4-9), pero en Su misericordia le dió a la gente la última oportunidad de volverse hacía El.

Dios sigue esperando por Su pueblo que regrese a El (2 Pedro 3:9). Nosotros somos ese pueblo. También nosotros podemos tener ese mismo destino como la gente de Sodoma. Solo necesitamos ver al rededor la perversión moral que se ha hecho tan común y aceptable en nuestra sociedad. Abraham le pidió a Dios que no destruyera la ciudad si podía encontrar tan solo diez personas justas. Reflexionemos en eso y oremos para que haya suficiente gente buena en nuestra comunidad.

Dios no desea que muera ninguno de nosotros. El no fue injusto con la gente de Sodoma. Le mostró gran misericordia a Lot, quien unicamente tenía una relación tibia con El. Se nos dice en la escritura “Arrepiéntete, el Reino de Dios está cerca” (Marcos 1:15). No seamos como los Sodomitas que le cansaron la paciencia a Dios. Al contrario imitemos a Abraham y seamos gente de oración y rectitud.

 

COLOSENSES 2:12-14

En los tiempos de Pablo, la forma común de la Iglesia era bautizarse por inmersión total. Era así, pues la mayoría de los nuevos cristianos eran adultos convertidos. La familia Cristiana no existía todavía como tal y por lo tanto no había los bautizmos infantiles.

Los nuevos cristianos eran sumergidos completamente en agua. Esta inmersión simbolizaba la muerte y el entierro de su viejo estilo de vida. El salir del agua simbolizaba la resurrección de Cristo de la muerte. Nosotros que hemos sido bautizados solo necesitamos pensar en nuestra vida pecaminosa como algo muerto y enterrado. Entonces tendremos un poderoso motivo para resistir al pecado. No queremos darle ningunos poderes a esta parte fea de nuestro pasado.

Por la fe en el Señor Jesucristo y el poder de Su Espíritu Santo podemos conscientemente escoger el tratar nuestra naturaleza vieja como algo muerto y disfrutar nuestra maravillosa nueva vida con Jesucristo. A traves de nuestro bautizmo tenemos una naturaleza nueva. Dios crucificó la vieja (Rom. 6:6) y la reemplazó con una naturaleza amorosa (Col. 3:9). Es importante que nos demos cuenta que Dios no nos saca del mundo y nos hace robots religiosos. Todavía tenemos la tendencia de pecar ocasionalmente y algunas veces lo hacemos.

Increíblemente, antes de ser salvados, eramos esclavos de una naturaleza pecaminosa, pero ahora a traves de la fe en Jesucristo podemos escoger vivir por Cristo.  Podemos disfrutar nuestra nueva vida en Cristo por que nos hemos unido a El en su muerte y resurrección.  Nuestros malos deseos, nuestro amor al pecado y nuestra esclavitud al pecado han muerto con el.

Ahora, uniéndonos con El en su resurrección, podemos tener una relación amistosa sin fin con Dios y libertad del pecado. Nuestra deuda por el pecado ha sido pagada totalmente, nuestros pecados han sido barridos y olvidados. Podemos estar limpios y nuevos. No necesitamos ser hechos pedazos por las perturbaciones de nuestra sociedad, familia o de nuestro yo interior. Hemos sido salvados de las garras de Satanás por el mismo Cristo por el bautizmo. Somos ahora herederos del Rey e hijos del mismo Dios. Solo debemos recordar que debido a nuestro bautizmo “el espíritu que está dentro de nosotros es más grande que cualquier espíritu del mundo” (1 Juan 4:4).

Nuestro bautizmo trae a nuestro templo el sorprendente poder del Espíritu Santo. El Espíritu Santo nos hace más que conquistadores. Pasa un tiempo con nuestro Padre celestial esta semana. Orando y Alabándolo fortaleceremos nuestra respuesta en la fé. Los que nos rodean verán que somos gente de oración y de poder.

 

LUCAS 11:1-13

Cuando terminó un tiempo normal, muy necesario y satisfactorio de oración, Jesús fue interrogado por los apóstoles para que les enseñara como hacer oración. Jesús era un Judío muy devoto que practicaba Su fe muy diligentemente leyendo Sus escrituras y tomando tiempo para hacer oración. El sabía que Su poder y éxito en Su misión venía de Su Padre celestial. Nosotros también podemos tomar esa actitud de humildad especialmente cuando vemos alrededor y nos damos cuenta de lo que hemos logrado con nuestras familias, trabajos, etc. Necesitamos recordar que no podemos hacer nada que tenga un valor duradero nosotros solos.

Todo nuestro poder y éxito viene de Dios (2 Corintios 3:5). Es por eso que orar es tan poderoso y tan necesario en nuestras vidas hoy en día. Jesús les enseñó lo que ahora conocemos como “la oración perfecta.” Primero identifica a Dios como “Padre” lo cual inmediatmente lo ata a El en una relación especial. La palabra hebrea para padre es “Abba” o sea papi. Al hablarle así Jesús demuestra que lo conoce personalmente. No solo El sino cualquiera que haga esta oración podrá ser incluido en esta relación íntima. El nos lo hace saber desde el principio, podemos confiar absolutamente en Nuestro Padre.

Jesús alaba primero a Su Padre y luego hace Sus peticiones. Alabando a Dios primero, nos pone en el lugar correcto mentalmente para decirle sobre nuestras necesidades. La forma más poderosa de salir de la depresión es la alabanza. Nos salimos de nosotros mismos cuando estamos alabando de verdad a alguien más.

Muchas veces nuestra oración se parece a una lista de compras en vez de una conversación entre dos personas que se aman mutuamente.

Vemos Su precioso nombre santificado o bendecido. Esto lo comprendemos cuando sabemos que en los tiempos de los Hebreos el nombre de una persona mostraba su carácter, su fuerza y su reputación. El nombre de Dios era bendecido pues todos aquellos que lo nombraban eran también bendecidos. Su reinado no era tan solo el venir a la tierra pues de hecho ya estaba aquí, transformando y salvando la tierra por la muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

Dios nos proveé del pan no solo una vez al día sino todo el día. No debemos nada más guardarlo y cortar la comunicación con Dios. No nos atrevemos a estar completamente auto satisfechos. Si se nos está acabando la fuerza nada más necesitamos preguntarnos cuanto hace que estamos lejos de la fuente. La piedra angular de esta oración es el perdón. El perdón como el amor es una decisión que debe ser hecha en nuestra relación con Dios. Podemos escoger no perdonar y mantener a alguien encadenado o podemos escoger perdonar y desatar a alguien de la cadenas que lo tienen prisionero.

Jesús nos muestra claramente que Su amor es un amor que perdona. Nosotros debemos amar como Su Padre ama y amar como el mismo Jesús lo hace. Debemos perdonar a aquellos que nos han ofendido como El nos ha perdonado a nosotros por haberlo ofendido. Si permanecemos sin perdonar demostramos que no hemos entendido que nosotros mismos junto con todos los demás necesitamos profundamente perdonar.

Cuando Jesús termina con el Padre Nuestro continúa explicando la necesidad de persistir en la oración dando un ejemplo de aquel amigo que buscaba a su vecino en medio de la noche para que le diera de comer. Necesitamos persistir en nuestra oración como el hombre que tocaba a la puerta de su vecino.

Dios que nos ama recibe nuestras oraciones como un Padre perfecto lo haría y debemos persistir en pedirle a El. Su respuesta es siempre la mejor para nosotros aún cuando no entendamos muy bien en ese momento. El es nuestro Padre, El es bendito y El nos perdona. Nosotros como Sus hijos lo honramos con nuestras oraciones, nuestra alabanza y nuestro perdón que damos a los demás.

 

Aplicación

La primera lectura muestra que Abraham oraba constantemente y con grán persistencia. La segunda lectura nos dice que a traves de Cristo se muere nuestra vieja naturaleza pecadora y el Evangelio nos introduce a la oración perfecta.

Oremos para que todos aceptemos al Espíritu Santo de nuestro Padre celestial. Si no has pedido el recibirlo, yo rezo para que tomes un momento ahora e invites al Espíritu Santo a residir en tu corazón. Esta es la esencia de nuestra “oración perfecta.” El resultado será un hambre de saber cual es Su voluntad para tu vida y lo lograrás conociendo lo que El te dice por medio de Su palabra.

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