DECIMOSEPTIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

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DECIMOSEPTIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

ANTES DE COMENZAR:

 

Ora y pídele a Dios que te hable a través de Su Espíritu Santo.  “EL ESPIRITU SANTO INTERPRETE, QUE EL PADRE LES ENVIARA EN MI NOMBRE, LES VA A ENSEÑAR TODAS LAS COSAS Y LES RECORDARA TODAS MIS PALABRAS.”  (JUAN 14:26)

 

PRIMER DIA  Vuelve a leer las lecturas de la semana pasada.

 

  1. ¿Cuál fue el mensaje qué recibiste de la homilía o de las lecturas que oíste en misa el domingo?

 

  1. ¿De lo que aprendiste, qué escogiste para aplicar a tu vida esta semana?

 

SEGUNDO DIA                                  LEE 1 REYES 3:5, 7-12            PRIMERA LECTURA

 

(“Te doy un corazón sabio e inteligente…”)

 

  1. ¿En dónde le habló el Señor a Salomón, y por qué era conocido ese lugar? 1 Reyes 3:4-5

 

  1. ¿Quiénes eran los padres de Salomón? 2 Samuel 12:24

 

  1. ¿Qué le dijo Dios a Salomón y en dónde se lo dijo? 1 Reyes 3:5

 

  1. ¿Por qué Dios mostró que favorecía al padre de Salomón? 1 Reyes 3:6

 

  1. ¿Qué dijo Salomón que Dios había hecho de él y como se llamó a si mismo? 1 Reyes 3:7

 

  1. Debido a su edad, ¿qué reconocía acerca de si mismo? 1 Reyes 3:7

 

  1. ¿A quien iba Salomón a servir y cuántos eran estos? 1 Reyes 3:8

 

  1. ¿Qué clase de corazón pidió Salomón a Dios que le diera y esto le iba a ayudar para dos cosas?

1 Reyes 3:9

 

  1. ¿Cómo reaccionó el Señor acerca de ésta petición de Salomón? 1 Reyes 3:10

 

  1. Dios estaba complacido con Salomón porque el no pidió tres cosas, ¿cuáles eran? 1 Reyes 3:11

 

  1. ¿Qué dijo Dios que haría? ¿Qué clase de corazón tendría Salomón?  ¿Habrá alguna vez alguien como él?  1 Reyes 3:12

 

  1. ¿Qué nos ha dado Dios por medio de Cristo? Efesios 1:9

 

  1. ¿En dónde está todo el tesoro de la sabiduría y el conocimiento escondido? Colosenses 2:2-3

 

Personal – ¿Cuáles fueron tus peticiones al Señor esta semana pasada?  ¿De qué modo has estado orando por algún ser querido que tal vez haya perdido la fe?  Después de haber estudiado lo anterior, ¿qué cambio puedes hacer en el modo de hacer tus oraciones (peticiones a Dios)?

 

 

TERCER DIA                                   LEE ROMANOS 8:28-30           SEGUNDA LECTURA

(“A los que El llamó, a esos también los justificó.”)

 

  1. ¿Qué es lo que sabemos que Dios hace y para quién lo hace? Romanos 8:28

 

  1. ¿Para aquellos que Dios de antemano conoció qué predestinó que ellos compartirían? Rom. 8:29

 

  1. ¿De quién iba a ser el Hijo (Jesús) el primogénito? Romanos 8:29

 

  1. ¿Por medio de quién nos ha predestinado Dios para llegar a ser Sus hijos e hijas adoptivos? ¿Cuándo planeó Dios esto?  Efesios 1:4-5

 

  1. ¿Qué hizo Dios por ellos? Romanos 8:30

 

  1. ¿Qué hizo Dios por aquellos que El llamó y en turno glorificó? Romanos 8:30

 

  1. ¿Cómo administra Dios todas las cosas y como fuimos predestinados? Efesios 1:11

 

  1. ¿Cuáles fueron sus dos respuestas al haber sido escogidos en Jesús? Efesios 1:13

 

  1. Así como fue prometido, ¿con quién fuiste tu sellado? Efesios 1:13

 

  1. ¿Cómo hemos sido justificados? Romanos 8:30 y Efesios 1:7, 13

 

Personal – ¿Cuál es tu respuesta a lo que Jesús ha hecho por ti de una manera personal?  ¿Tus acciones en público, muestran tus creencias?  ¿Cómo actúas en un momento de crisis?  ¿Es visible para los demás la realidad de lo que Cristo ha hecho en tu vida en todas las diferentes circunstancias?  Reflexiona sobre esto.

 

CUARTO DIA                                         MATEO 13:44-52                               EVANGELIO

(“Los ángeles vendrán y separarán los malos de entre los justos.”)

 

  1. El reino de Dios es como un hombre que encuentra un tesoro. ¿Qué es lo que él hará cuando lo encuentre?  Mateo 13:44

 

  1. ¿También a qué otra cosa se parece el cielo? Mateo 13:45

 

  1. ¿Qué hizo el mercader cuando encontró una perla realmente valiosa? Mateo 13:46

 

  1. ¿Qué dijo Jesús que tendrás en el cielo si vendes todas tus posesiones? ¿Y a quién debes de seguir?   Mateo 19:21

 

  1. ¿Qué es lo que Pablo considera una pérdida a la luz del conocimiento sobresaliente de Nuestro Señor Jesucristo? ¿Y, para ganar a Cristo que es lo que ha perdido?  Filipenses 3:7-8

 

  1. ¿El reino de Dios es también como una red echada al lago que recoge toda clase de cosas, cuando esta llena la sacan a la orilla. ¿Qué es entonces lo que se hace con lo que sirve y qué se hace con lo que no sirve?  Mateo 13:47-48

 

  1. ¿Cómo va a ser al fin del mundo? Mateo 13:48-49

 

  1. ¿Qué harán los ángeles? Mateo 13:49-50

 

  1. ¿Qué pregunta les hizo Jesús a sus discípulos y cuál fue la respuesta de estos? Mateo 13:51

 

  1. ¿Quién nos enseña a interpretar las cosas espirituales y de quién tenemos la mente? 1 Cor. 2:10-16

 

  1. ¿A qué se asemeja cada maestro de la ley cuando ha aprendido acerca del Reino de Dios? Mateo 13:52

 

Personal – Has un inventario de tu vida y reflexiona sobre aquellas cosas en las que has sido valioso o útil a Dios.  También reflexiona sobre aquello en lo que no has sido valioso o útil para Dios.  ¿Cómo puedes volverte más útil?  Un buen ejemplo de ser muy útil para Dios es la Madre Teresa.  Has oración sobre esto.

 

 

QUINTO DIA                        LEE SALMO 119:57, 72, 76-77, 127-130

(“La revelación de tus palabras ilumina dando inteligencia a los sencillos.”)

 

Lee y medita en el Salmo 119:57, 72, 76-77, 127-130.

 

¿Qué te dice personalmente el Señor por medio de este Salmo?

 

¿Cómo puedes aplicar esto a tu vida diaria?

 

SEXTO DIA                                LEE TODO EL COMENTARIO

 

1 REYES 3:5, 7-12

 

El pasaje de hoy del libro 1 de los Reyes trata acerca de Salomón, el tercer rey de Israel.  A él se le llamó el hombre más sabio que jamás había vivido.  El selló muchos de sus acuerdos foráneos casándose con mujeres paganas y permitió que su ambición desordenada por las mujeres y el poder afectara su lealtad a Dios.  Salomón es un ejemplo para todos nosotros de como un liderazgo eficaz puede quedar bloqueado cuando la vida personal es inadecuada.  El era un fabuloso político, diplomático, comerciante y coleccionista de bellas artes, pero fue muy desobediente a Dios en lo que toca al manejo de su casa.  Lo tenía todo y aún así falló en su obediencia a Dios y no supo arrepentirse hasta que ya era muy viejo.  Esta historia nos demuestra lo que es verdaderamente real en la vida y lo que es únicamente temporal.  Salomón tuvo la oportunidad de tener todo lo que pidiera y el pidió tener sabiduría para ser un buen líder de su pueblo.  Dios estaba muy complacido de su petición.

Necesitamos preguntarnos a nosotros mismos, ¿si Dios nos diera la misma oportunidad de tener cualquier cosa que deseáramos, responderíamos como Salomón?  Necesitamos pedir esta misma clase de sabiduría.  Salomón pidió sabiduría para hacer lo que se esperaba de él, y hoy más que nunca, necesitamos pedir a Dios la sabiduría necesaria para saber lo que debemos hacer y el valor para hacerlo.  Salomón, como muchos de nosotros recibió grandes dones, pero también, como muchos de nosotros no aplicó los beneficios de estos dones a todas las áreas de su vida.

Tú y yo necesitamos reflexionar acerca de nuestras vidas y discernir que tanto estamos viviendo para Dios en vez de para nosotros mismos.  Salomón era sabio, pero no puso esa sabiduría en completa acción.  La sabiduría comprende el discernimiento de saber que es lo mejor y la fuerza de carácter para actuar de acuerdo a ese conocimiento.  Salomón pidió sabiduría, no riqueza, poder o fama.  Dios le dio todo esto por que El es muy generoso.  Salomón buscó solamente el reino de Dios, no otra cosa, nosotros también debemos hacer lo mismo y tener el valor de seguir Su camino toda nuestra vida (Mateo 6:33).  Tú puedes ser más sabio que Salomón poniendo a Dios y el trabajo por El en el primer lugar de tu vida.  El verdadero sabio es aquel que se pone en la mente a Cristo y se pone al servicio de otros en vez de tratar de gobernar a otros (Filipenses 2:2-5).

 

ROMANOS 8:28-30

 

La lectura de hoy de Pablo a los Romanos trata de uno de los mas poderosos versículos del Nuevo Testamento y es también uno de los más mal entendidos.  Dios hace todas las cosas, no solo unos cuantos incidentes separados, por nuestro bien.  Todo lo que nos sucede a muchos de nosotros no siempre es bueno, a veces suceden también cosas malas.  Dios es capaz de tomar eso y voltearlo completamente por nuestro bien a la larga.  Dios no trabaja para hacernos felices sino para lograr Sus propósitos.  Debemos reconocer que esta promesa solo es aplicable a aquellos que aman a Dios y que entran en Sus planes.  Estamos llamados a confiar en Dios, no en los tesoros del mundo.  Estamos llamados para ver por nuestra seguridad en el cielo, no aquí en la tierra (Corintios 3:204).  Entonces y sólo entonces podremos aprender a aceptar el dolor y la persecución en la tierra, pues esto nos acerca a Dios.  Esto suena algo difícil, pero cuando la fuerza de alguna catástrofe golpea nuestra vida, el poder sanador del amor de Dios puede sostenernos en la oscuridad de las furiosas aguas.

Dios hace las cosas por nuestro bien. Muchas veces no lo vemos así al principio, pero el tiempo nos enseña que Dios estaba ciertamente presente cuando nos considerábamos completamente solos.  La última meta de Dios es que todos nosotros nos volvamos como Cristo (1 Juan 3:2).  La Sagrada Palabra de Dios nos revela que podemos llegar a ser aquello para lo que fuimos creados.  Necesitamos recordar que el propósito de Dios fue el que ningún hombre pereciera.  Estamos llamados a servir y a glorificar a Dios.  La soberanía de Dios debe ser siempre una razón de regocijo y confianza no de confusión o duda.  Recordemos, si Dios dio a Su Hijo Engendrado para morir por nosotros, El no va a retirar el don de la salvación.  Si Cristo dio Su vida por nosotros, El no va a darnos la espalda y condenarnos.  No importa que sea lo que nos esté pasando, descansemos en Su gracia redentora y El resolverá las cosas por nosotros para nuestro bien último, simplemente porque El nos ama.

 

MATEO 13:44-52

 

El reino del cielo es más valioso que ninguna otra cosa que podamos tener. Así que las personas debemos estar deseosas de renunciar a todo por obtenerlo.  El reino del cielo es nuestro debido a la muerte y resurrección de Jesús.  Su muerte nos compró la libertad y la vida eterna para estar con El para siempre en el cielo.

Quizá nos preguntamos, ¿quién puede oponerse a nuestra meta de obtener el reino del cielo?  En muchos lugares la tiranía de los gobiernos ponen muy estrictamente la presión con sus amenazas y con daños físicos (Mateo 10:23) sobre los Cristianos y en muchos casos están sujetos al ridículo público.  Con solo que miremos alrededor y veamos como trata la sociedad a los que se oponen al aborto, es suficiente.  La gente que escoge defender la vida en vez de defender la muerte ha sido muchas veces arrestada y sentenciada a la cárcel (Mateo 10:18-19).

El pasaje del evangelio de hoy se trata del tesoro encontrado por accidente que tenía tanto valor que todo se vendía para poder poseer ese gran tesoro.  ¿Cuántos de tus tesoros serías capaz de dejar ir para poder poseer el más grande tesoro del universo?  No puedes servir a Dios y al dinero, el poder o la posición social. Como Cristianos estamos llamados a ir y decir a otros acerca del tesoro sin precio que tenemos.

Necesitamos enseñar a otros que ellos también pueden poseer ese tesoro renunciando a sus tesoros temporales y reclamando el tesoro de tesoros, la relación personal con Jesucristo.  No olvidemos nunca las palabras de Jesús en Mateo 10:39, “Si te apegas a tu vida la perderás, pero si renuncias a ella por Mi, la salvarás”.  Jesús nos enseñó que el reino estaba aquí y el tesoro verdadero era El Mismo, no el poder, el dinero, el sexo o la posición social.  El nos vuelve a decir hoy, que para ganar Su tesoro debemos dejar ir los tesoros de este mundo y asirnos únicamente a El.  Si alguna vez dudas de tu salvación, del perdón de tus pecados o del trabajo de Dios en tu vida, busca la evidencia en las Escrituras y los cambios en tu vida. Pensando en qué, pasas la mayor parte de tu tiempo.  Recuerda, donde está tu tesoro ahí está también tu corazón (Mateo 6:21).

 

Aplicación

 

La primera lectura de esta semana muestra a Salomón escogiendo realmente un gran tesoro, al pedir por la sabiduría.  En la segunda lectura vemos a Pablo que va más allá de una compostura rápida y con toda fe proclamar los deseos de Dios para aquellos que crean en el Señor.  El evangelio nos trae lo tocante al cómo y dónde de nuestro tesoro real.

Usemos esta semana nuestra visión espiritual y veamos que es lo que Dios quiere que hagamos con nuestras vidas.  Veamos a nuestro alrededor y escojamos alguien en la familia o en la escuela o en el trabajo y demostremos con nuestras acciones que nosotros queremos servirles y que sus intereses vienen primero.  Tu tesoro está en servir a otros en el Nombre de Jesús.  Sírveles haciendo algún quehacer para ellos, ayudándoles en casa o pasando el tiempo con la familia.  No dejes que nada te interrumpa.

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