SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA (April 8th) – CICLO B

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SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA – CICLO B

 

ANTES DE COMENZAR:

 

Ora y pidele a Dios que te hable a través de Su Espíritu Santo. “EL ESPIRITU SANTO INTERPRETE, QUE EL PADRE LES ENVIARA EN MI NOMBRE, LES VA A ENSEÑAR TODAS LAS COSAS Y LES RECORDARA TODAS MIS PALABRAS.”  (JUAN 14:26)

 

PRIMER DIA  Vuelve a leer las lecturas de la semana pasada.

 

  1. ¿Cuál fue el mensaje qué recibiste de la homilia o de las lecturas que oiste en misa el domingo?

 

  1. ¿De lo que aprendiste, qué escogiste para aplicar a tu vida esta semana?

 

SEGUNDO DIA                                                   LEE HECHOS 4:32-35                                      PRIMERA LECTURA

 

(“No había entre ellos ningún necesitado.”)

 

  1. ¿Quiénes tenían un solo corazón y una sola alma? ¿Qué era lo que no consideraban como suyo y

qué tenían en común?    Hechos 4:32

 

  1. ¿Qué hacían con sus bienes y propiedades? Hechos 2:42-47

 

  1. ¿Qué les concedió Dios a aquéllos que aceptaron a Jesús y creyeron en Su nombre?

¿Y éstos de quién nacieron?    Juan 1:12-13

 

  1. ¿Cómo atestiguaron los apóstoles la resurrección del Señor Jesucristo y qúe se les demostró? Hechos 4:33

 

  1. ¿De qué fueron ellos testigos y con qué promesa de Nuestro Padre fueron revestidos? Lucas 24:46-49

 

  1. ¿De qué fueron llenos los apóstoles? Hechos 2:4

 

  1. ¿Qué no había entre ellos? ¿Y los que vendían sus propiedades o casas a dónde traían el dinero recibido? Hechos 4:34-35

 

  1. ¿Cómo se distribuía el dinero de las ventas entre ellos? Hechos 4:35

 

  1. ¿Qué le dijo Jesús al joven rico? Mateo 19:21

 

  1. ¿Qué debemos hacer nosotros por los pobres y necesitados? Proverbios 31:9

 

Personal – ¿Cómo valoras tus bienes y propiedades y cómo puedes cambiar la distribución entre los necesitados?

 

 

TERCER DIA                                                            LEE 1 JUAN 5:1-6                                       SEGUNDA LECTURA

 

(“El que ama al Padre, ama al que ha nacido de El.”)

 

  1. ¿Quién ha nacido de Dios? ¿Y el que ama al Padre, a quién mas ama? 1 Juan 5:1

 

 

  1. ¿A quién dijo Jesús que amaríamos? ¿Y de dónde viene El? Juan 8:42

 

  1. ¿Cómo sabemos que amamos a los hijos de Dios? 1 Juan 5:2

 

  1. ¿Cómo hemos nacido a una nueva vida? 1 Pedro 1:23

 

  1. ¿Cómo sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida? 1 Juan 3:14

 

  1. ¿En qué consiste el amor de Dios? ¿Y qué no es difícil? 1 Juan 5:3

 

  1. ¿Qué conquista el que ha nacido de Dios? ¿Y cuál es la victoria que conquista? 1 Juan 5:4

 

  1. ¿Dónde vas a tener problemas? ¿Y qué tendrás ya que Cristo lo ha conquistado? Juan 16:33

 

  1. ¿Quién tiene la victoria sobre el mundo y a través de quién la tenemos? 1 Juan 5:5, 1 Corintios 15:57

 

  1. ¿Cómo vino Jesús a nosotros? 1 Juan 5:6

 

  1. ¿Quién lo atestigua? ¿Y qué es El? 1 Juan 5:6

 

  1. ¿De dónde viene el Espíritu de la verdad? Juan 15:26

 

Personal – ¿Cómo les has mostrado a otros que crees y que has pasado de la muerte a la vida?

 

 

CUARTO DIA                                                         LEE JUAN 20:19-31                                                      EVANGELIO

 

(“La paz sea con ustedes.”)

 

  1. ¿Por qué estaban cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos en la noche del primer día de la semana? ¿Quién se hizo presente entre ellos y qué les dijo? Juan 20:19

 

  1. ¿Cómo reaccionaron los discipulos cuando Jesus les mostró sus manos y su costado y que les dijo? Juan 20:20-21

 

  1. ¿Qué dice Jesús que les dejó a sus discípulos? ¿Pero cómo era ésta? Juan 14:27

 

  1. ¿Qué hizo Jesús y a quién les dijo que recibirían? Juan 20:22

 

  1. ¿Qué mandó Jesús a sus discípulos que hicieran? Mateo 28:19-20

 

  1. ¿Qué dijo Jesús acerca de los que pecan? Juan 20:23

 

  1. ¿Quién no estaba cuando vino Jesús? ¿Qué le dijeron los discípulos a éste? ¿Qué haría él para creer?

Juan 20:24-25

 

  1. ¿Qué pasó una semana después? ¿Cómo entró Jesús y qué les dijo? Juan 20:26

 

  1. ¿Qué le dijo a Tomás que hiciera y que le dijo que no hiciera en adelante? Juan 20:27

 

  1. ¿Qué dijo Tomás? ¿Qué le contestó Jesús? ¿Y quiénes serán benditos? Juan 20:28-29

 

  1. ¿Quién dijo Isabel que era la mas bendita entre las mujeres y por qué razón? Lucas 1:42, 45-46

 

  1. ¿Qué hizo Jesús en presencia de Sus discípulos que no está escrito en este libro? Juan 20:30

 

  1. ¿Para qué se han escrito éstas? ¿Y qué se nos ha dado en Su Nombre?

Juan 20:31 y también 1 Juan 5:13

 

Personal – En tu vida diaria, ¿qué señales de la presencia de Cristo van teniendo lugar? ¿De algún modo reconoces el don del Espíritu Santo que se te dio en el Bautizo trabajando a través de ti?

 

 

QUINTO DIA                                            LEE SALMO 118:2-4, 13-15, 22-24

 

(“El Señor es mi fuerza y mi valor.”)

 

Leé y medita el Salmo 118:2-4, 13-15, 22-24.

 

¿Qué te dice personalmente el Señor a través de este Salmo?

 

¿Cómo puedes aplicar esto a tu vida diaria?

 

SEXTO DIA                                                  LEE TODO EL COMENTARIO

HECHOS 4:32-35

 

La unidad y la fuerza que el Espíritu Santo trajo a los creyentes en los primeros tiempos de la iglesia fue algo realmente para contemplarse. De la unidad que hablamos aquí es la unidad espiritual que unía a esa gente. Tuvo que haber diferencia de opiniones pues las personalidades de la gente eran muy variadas. La unidad espiritual pedía lealtad, compromiso y un completo amor a Dios y Su Palabra. Ellos sabían que no podían sobrevivir sin esta clase de unidad espiritual.

Veamos a la primera carta de Pablo a los Corintios y oigamos su llamado a la unidad espiritual. Ninguno de los creyentes de los primeros tiempos sentía que lo que tenía era suyo y así fueron capaces de dar y compartir con otros creyentes. Esta actitud pronto derrotó a los focos de pobreza que había entre ellos pues no iban a permitir que ninguno de los suyos sufriera cuando ellos mismos tenían suficiente.

¿Cómo te sientes acerca de tus pertenencias? ¿Te preocupas de que alguien te pueda robar tus cosas de valor? ¿Tienes que fijarte a ver si te hace falta adoptar la actitud de los creyentes de la lectura de hoy? Es extremadamente importante que recordemos que todo lo que tenemos viene de Dios y que solamente estamos compartiendo o dando a otros lo que es Suyo.

La iglesia de los principios se formó a base de compartir voluntariamente. No quería decir que vendieran todas sus propiedades, sino solo lo que fuera necesario. El compartir voluntariamente no era un requisito para pertenecer a la iglesia, mas por el contrario era una muestra de la iglesia. Fue la unidad espiritual y la generosidad de esos primeros creyentes lo que atrajo a otros hacia ellos. Los frutos del Espíritu Santo eran muy evidentes y así es como la gente ve hoy a los creyentes en la iglesia.

 

¿Qué ven cuando nos miran a nosotros? ¿Ven a alguien que sabe que solo a través del amor y la misericordia de Jesucristo se puede conseguir la salvación? ¿Ven en nosotros la generosidad y el amor? La gente se pregunta, “¿Dónde está la fuerza de la iglesia?” Regresemos a la actitud y acciones de los primeros creyentes y volvamos a practicar la generosidad y la santidad. El esparcirá Su fuerza entre aquellos que estén unidos en espíritu y generosidad. Estamos llamados a llevar ese original y alegre modo de vida que tenían nuestros hermanos y hermanas de esos tiempos a los que se refiere esta lectura. El Espíritu que está adentro de nosotros es mucho mejor que el que está en el mundo (1 Juan 4:4). Nunca olvidemos que el Espíritu que está adentro de nosotros es el mismo Espíritu Santo que estaba adentro de los apóstoles.

 

1 JUAN 5:1-6

El primer versículo de la lectura de hoy hace una declaracion increible. Y dice que si creemos que Jesús es el Cristo, Dios mismo nos aceptará como Sus propios hijos. Qué enorme bendición es este don, ser un miembro de la Sagrada Familia de Dios. También se nos dice que el amar a este Padre generoso y amoroso es también amar a todos Sus hijos.

Cuando nos hacemos Cristianos nos volvemos miembros de la familia de Dios y todos los creyentes son nuestros hermanos y hermanas. Y es Dios quien escoje quienes son los otros miembros de la familia, no nosotros. A nosotros se nos pide simplemente amarlos y aceptarlos. Un miembro de la familia de Dios no es aceptado como tal debido a su color, o idioma, ni por ser famoso o rico. Un miembro de esa familia es aceptado sobre la base de creer que Jesus es el Señor.

¿Qué tan bien tratas a los otros miembros de la familia de Dios? Jesús nunca nos prometió que sería fácil aceptarlo, de hecho nos dijo que estuvieramos preparados para sufrir en este mundo debido a El (Juan 16:33). Jesús no nos ha dado mandatos que nos hundan, al contrario, El hizo nuestra carga ligera al estar siempre con nosotros sin importar lo difícil de la situacion.

Ser un seguidor y creyente de Cristo es ser disciplinado. Debemos estar siempre alertas para cualquier cosa que Satanás nos quiera empujar. Es como un león rugiente esperando a devorar a cualquiera que se encuentre solo, enfermo y sin preparación. Somos algo mas que conquistadores pues creemos que Jesús es el “Cristo,” el Salvador de todas las gentes. Nuestra victoria sobre Satanás y la muerte se consigue a través de Jesucristo.

Si te encuentras triste y deprimido, busca al Señor ahorita mismo, pues El es misericordioso, atento, tardo en enojarse y con una gran amabilidad (Joel 2:13). Acuérdate de no dejar que nada te detenga de voltear hacia el Señor, pues como hijo que eres de Dios, eres mas que un simple conquistador.

 

JUAN 20:19-31

 

¿Puedes imaginarte la escena en aquél cuarto? Los discípulos esperaban a puerta cerrada que vinieran los soldados o los Judíos a sacarlos de ahí pues estaban furiosos contra los seguidores de Jesús. ¿Puedes imaginarte los pensamientos y temores que estaban teniendo? ¿Qué le pasara a mi familia, que pasara con mi negocio, que será de mi futuro?

Y de repente Jesús aparece entre ellos diciendo “La Paz sea con ustedes.” Estaban mas que felices por Su regreso y pasmados cuando les dijo, “Así como el Padre me envío a Mi, así Yo los envío a ustedes.” El sabía que ellos no tenían la fuerza para hacerlo, así que sopló sobre ellos y les dio el poder del Espíritu Santo.

¿Creemos realmente que esa misma fuerza se nos ha dado a nosotros, como se les dio a los discípulos y que estamos llamados a salir también? Cristo nos ha dado una fuerza tremenda, que es, el liberar al hombre de la esclavitud o por el contrario mantenerlo en ella. Cuando perdonamos a alguien lo liberamos de la esclavitud del pecado, del rechazo, del abandono y de la amargura. Derramamos sobre ellos todas las cualidades curativas que, vienen del Señor, el perdón, el espíritu de la salud, la honestidad, la confianza y finalmente el amor. El poder de perdonar es simplemente regresar a la persona su dignidad y respeto a sí mismo. Eso es lo que sucede cuando tomamos la decisión de perdonar.

Tomás era como cualquiera de nosotros que necesitamos ver para creer. Jesús amaba a Tomás y nos ama a nosotros en todos los ámbitos de nuestra fe. El le dijo a Tomás, “Tú has visto, pero benditos aquéllos que no han visto.” Tú y yo somos bendecidos como lo fue Tomás debido a que nuestra fe en Jesús nos permite responder a la presencia viva y al poder de Dios en nuestras vidas. Jesús les alivió a los discípulos del miedo que tenían cuando se encerraron en aquel cuarto y les dio fuerza a través de Su Espíritu Santo. Nuestros son también ese poder y esa gracia para salir adelante y hacer discípulos en todas las naciones.

 

 

Aplicación

La primera lectura revela que el Espíritu Santo trae la unidad y la fuerza. La segunda lectura nos muestra que el creer en Jesús nos permite llegar a ser hijos de Dios. El Evangelio dice como los discípulos dejaron el miedo y se volvieron guerreros poderosos del Señor.

 

Esta semana practica el amor de Dios con los miembros de tu familia, escuela o trabajo haciendo algo especial por ellos sin vanagloriarte por ello. El Espíritu Santo te dará la fuerza para hacerlo. Por ejemplo limpia la cocina para ayudar a tu esposa o mamá; habla y escucha a alguien con quien no te llevas muy bien en la escuela o en el trabajo. ¿Podrán otros decir que el Espíritu Santo vive en ti viendo el modo en que te comportas?

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