SEGUNDO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (Jan. 20th) – Ciclo C

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El Pan de Vida Estudio de Biblia Católico

by Deacon Ken and Marie Finn

 

ANTES DE COMENZAR: 

Ora y pídele a Dios que te hable a través de Su Espíritu Santo. “EL ESPIRITU SANTO INTERPRETE, QUE EL PADRE LES ENVIARA EN MI NOMBRE, LES VA A ENSEÑAR TODAS LAS COSAS Y LES RECORDARA TODAS MIS PALABRAS.” (JUAN 14:26)

 

PRIMER DIA                     Vuelve a leer las lecturas de la semana pasada. 

  1. ¿Cuál fue el mensaje qué recibiste de la homilía o de las lecturas que oíste en misa el domingo?

 

  1. ¿De lo que aprendiste, qué escogiste para aplicar a tu vida esta semana?

 

 

SEGUNDO DIA                                                           ISAIAS 62:1-5                                       PRIMERA LECTURA

                                                                                  (“Te llamarán Me gusta,”)

  1. ¿Por amor a quién no habrá silencio y hasta cuando? Isaías 62:1

 

  1. ¿A quién salvará el Señor, dónde estarán los que queden, y quién habita ahí? Joel 3:5 y Joel 4:21

 

  1. ¿Qué verán las naciones? ¿Cómo te llamarán? ¿Y quién te dará ese nombre? Isaías 62:2

 

  1. ¿Qué dice el Espíritu a las iglesias? Ver Apocalipsis 2:17 y 3:12

 

  1. ¿Qué serás en las manos del Señor?   Isaías 62:3

 

  1. ¿Si caes quién te sostendrá?   Salmo 37:24

 

  1. ¿De qué manera ya no te llamarán los hombres ni a tí ni a tu tierra?   Isaías 62:4

 

  1. ¿En dónde ha escrito el Señor tu nombre? Isaías 49:14-16

 

  1. ¿Cómo serán llamados tú y tu tierra y qué hace el Señor por ambos?   Isaías 62:4

 

  1. ¿Quién es tu esposo y cómo es éste llamado?   Isaías 54:5

 

  1. ¿Con quién te desposarás y quién se regocijará en tí? Isaías 62:5

 

Personal – ¿Cuál ha sido tu respuesta al ser llamado “Me gusta” o lo que es lo mismo ser muy querido por el Señor? Pasa un tiempo a solas y medita estos cinco versículos de Isaías 62.

 

 

TERCER DIA                                                      1 CORINTIOS 12:4-11                              SEGUNDA LECTURA

                              (“En cada uno el Espíritu revela su presencia con un don que es también un servicio.”)

  1. ¿Qué es lo diferente aún cuando el Espíritu es el mismo? 1 Corintios 12:4

 

  1. ¿Debido a qué hay diferencia en los dones?   Romanos 12:6

 

  1. ¿En que están las diferencias, pero el mismo Dios que las produce?   1 Corintios 12:5-6

 

  1. ¿Cómo han sido designados algunos en la iglesia? 1 Corintios 12:28

 

  1. ¿Quién nos da el deseo de trabajar y con qué objeto? Filipenses 2:13

 

  1. ¿Qué le es dado a uno en particular que a la vez es un servicio?   1 Corintios 12:7

 

  1. ¿Cuáles son los dones dados por el Espíritu?   1 Cor 12:8-10

 

  1. ¿Qué debemos buscar y por qué razón?   1 Corintios 14:12

 

  1. ¿Quién hace todo esto y cómo lo distribuye?   1 Cor 12:11

 

  1. ¿Cómo se nos dá la gracia y que se dice acerca de Jesús? Efesios 4:7-8

 

Personal – ¿Qué dones te ha dado a tí el Señor, y cómo se ha mejorado la iglesia debido a tu don? Busca dones que mejoren a la iglesia.

 

 

CUARTO DIA                                                    JUAN 2:1-12                                                      EVANGELIO

                                                                         (“Hagan todo lo que El les mande.)

  1. ¿Qué estaba sucediendo en Caná de Galilea y quién estaba ahí? Juan 2:1-2

 

  1. ¿Cuando se acabó el vino que le dijo su madre a Jesús? Y este, cómo la llamó y qué le dijo? Juan 2:3-4

 

  1. ¿Qué les dijo la madre de Dios a los sirvientes? Juan 2:5

 

Personal – ¿Cómo has seguido tú las indicaciones de María para los servidores de hoy día?

 

  1. ¿Cuántas tinajas para agua había y cuanto les cabía? ¿Qué dijo Jesús a los sirvientes que hicieran?   Juan 2:6-7

 

  1. ¿Qué les dijo Jesús que llenaran y a dónde las debían de llevar?   Juan 2:8

 

  1. ¿Qué fue lo que probó el mayordomo? ¿Quién sí sabía de dónde lo habían sacado y a quién llamó el mayordomo? Juan 2:9

 

  1. ¿Qué le dijo el mayordomo al esposo? Juan 2:10

 

  1. ¿De qué fue esto el principio, qué nos revela y quiénes empezaron a creer en El?   Juan 2:11

 

  1. ¿Dónde realizó Jesús su segunda señal y qué le dijo a la gente?   Juan 4:46, 48, y 54

 

  1. ¿Qué señales acompañan a los que creen?   Marcos 16:17-18

 

  1. ¿Después de cambiar el agua en vino, a dónde fue Jesús y los que iban con El?   Juan 2:12

 

Personal – ¿Qué señales puedes ver en tu vida diaria que revelen la presencia del Espíritu de Dios?

 

 

QUINTO DIA                                                    LEE SALMO 96:1-3, 7-10

                                           (“Canten y bendigan al Señor. Su salvación proclamen diariamente,”)

Leé y medita el Salmo 96:1-3, 7-10.

¿Qué te dice personalmente el Señor por medio de este Salmo?

 

¿Cómo puedes aplicar esto a tu vida diaria?

 

 

SEXTO DIA                                                 LEE TODO EL COMENTARIO

                                                                                           ISAIAS 62:1-5

                 En la lectura de hoy vemos a Isaías orando fervorosamente no solo por Jerusalén sino por todo el pueblo de Dios. El ora por el tiempo de liberación futura, cuando todo el pueblo vivirá con Dios en una paz perfecta. Dios no sólo nos ofrece esperanza en el futuro, sino que se nos hace presente también para ayudarnos en nuestras necesidades del presente. El entusiasmo de Isaías por su pueblo y su deseo de ver terminados los trabajos de salvación lo hacían orar sin cesar, esperando que Israel fuera salvado.

Isaías pide para que el nombre de Jerusalén traiga sobre sí misma la protección de Dios y sea llamada una ciudad en la que el Señor se deleita. Y ora para que nunca mas tenga que pasar tantos sufrimiento su pueblo.

Hariamos bien ahora si tuvieramos ese entusiasmo de Isaías de ver hecha la voluntad de Dios. Se nos dice en las Escrituras que no nos preocupemos por nada; que en cambio oremos por todo. Díle a Dios tus necesidades y no te olvides de darle las gracias por todas Sus respuestas (Filipenses 4:6). Isaías nos ha mostrado que si confiamos en Dios por medio de la oración El nos escuchará y nos contestará.

San Pablo nos dice que cambiemos nuestras esperanzas y aú nuestras preocupaciones en oraciones. ¿Quieres preocuparte menos y estar en paz? Entonces ora con más frecuencia. Siempre que empieces a preocuparte, detente y haz oración. Isaías halló la paz de Dios, no con pensamientos positivos, sino sabiendo que Dios estaba en control y que sus oraciones de alabanza serían escuchadas claramente por Dios. Podemos orar igual que Isaías y hallar la paz también.

 

1 CORINTIOS 12:4-11

Los dones espirituales son habilidades especiales que el Espíritu Santo da a cada persona. Esos dones pueden ser diversos pero constantemente nos orientan a la unidad. Nos permiten ayudar en las necesidades de los creyentes. Hay muchos dones espirituales y ninguno es superior al otro. Todos los dones espirituales vienen del Espíritu Santo y su intenciín es edificar el cuerpo de Cristo, la iglesia.

Pablo estaba preocupado por las fricciones que había en la iglesia de Corintio por que en vez de edificar y unificar la iglesia, los dones espirituales los estaban separando. El don espiritual es dado para el beneficio de la comunidad y no para el del individuo. Todos los Cristianos tienen fe, sin embargo algunos tienen el don espiritual de fe el cual dá en gran medida plena confianza en el poder del Espíritu Santo. Pablo nos alienta a recordar que cualquiera que sea el don espiritual que se nos haya dado debemos usarlo para mejorar a la comunidad. El poder del Espíritu Santo está sobre todos nosotros y a todos se nos ha dado un don espiritual.

Los dones se manifiestan en nuestra vida al recibir diariamente la gracia de Dios por medio de nuestra vida de oración, la lectura de las escrituras, los sacramentos y la convivencia con otros creyentes.

San Pedro nos dice que todos tenemos algunas habilidades; busca las tuyas y úsalas. Todas nuestras habilidades deben dedicarse a servir a los otros. Ninguna es para nuestro deleite personal.

 

JUAN 2:1-12

El evangelio de hoy nos muestra que cualquier cosa que Jesús tocaba era cambiada. Cambió el agua en vino, cambió a los pecadores en santos. Las bodas en los tiempos de Jesús fueron celebraciones que duraban siete días. Los banquetes eran preparados por varios de los invitados y toda la semana se iba en celebrar la nueva vida de la pareja recién casada. Muchas veces todo el pueblo estaba invitado y casi todos asistían. Era muy penoso que se acabara el vino y era como romper las reglas de hospitalidad (no escritas), del lugar.

Jesús fue llamado por Su madre para proteger el honor de una buena familia del lugar. Jesús estaba en su misión de salvar al mundo, y aún así tomó tiempo para asistir a la boda y tomar parte en las festividades. Jesús supo que el tomar parte en la vida de las personas era una gran parte de Su misión hacía el Calvario. El valoraba las festividades de la boda por que estas involucraban a la gente y El vino para estar con la gente. María no entendió la respuesta de Jesús pero como confiaba absolutamente en El, supo que El haría lo que fuera necesario.

Nuestro llamado a servir o nuestra misión de traer la palabra de Dios a otros puede conseguirse en tiempo de celebración con los demás. Debemos traer un equilibrio a nuestras vidas y lo haremos trayendo a Jesús en los tiempos placenteros al igual que en el de trabajo. Hoy los que creemos en Jesús, pero nos encontramos con situaciones que no podemos entender, debemos continuar confiando en que El hará lo que sea mejor.

 

Aplicación

La primera lectura de esta semana nos dice que Dios nos dá, no solo un nombre nuevo sino también una vida nueva. La segunda lectura explica como cada don individual dado por el Espíritu Santo es para el beneficio de la comunidad. El Evangelio muestra que lo que Jesús toca, El lo cambia…ya sea agua o corazones.

Esta semana, permite que tus dones del Espíritu Santo se manifiesten en la comunidad. Has oración con tu familia o con tus compañeros de escuela o de trabajo. Permite que tus dones sean edificantes para los que te rodean. El don de aliviar puede ser un simple abrazo o el hacerle la comida a alguien. El don de enseñar o predicar puede ser leerle las escrituras a alguien que no puede leer o enseñar una clase de escrituras a la comunidad. El don de la hospitalidad puede ser llevar en tu carro a alguien a la iglesia o a la tienda. Los dones son muchos, pero todos ellos vienen de un mismo espíritu. El Espíritu Santo vive en tu templo. (1 Cor. 6:19)

 

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