TERCER DOMINGO DE ADVIENTO – CICLO A

print

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO – CICLO A

 

ANTES DE COMENZAR:

 

Ora y pídele a Dios que te hable a través de Su Espíritu Santo. “EL ESPIRITU SANTO INTERPRETE, QUE EL PADRE LES ENVIARA EN MI NOMBRE, LES VA A ENSEÑAR TODAS LAS COSAS Y LES RECORDARA TODAS MIS PALABRAS.”  (JUAN 14:26)

 

PRIMER DIA  Vuelve a leer las lecturas de la semana pasada.

 

  1. ¿Cuál fue el mensaje qué recibiste de la homilía o de las lecturas que oíste en misa el domingo?

 

  1. ¿De lo que aprendiste, qué escogiste para aplicar a tu vida esta semana?

 

SEGUNDO DIA                           LEE ISAIAS 35:1-6, 10                  PRIMERA LECTURA

(“La alegría y la felicidad los acompañarán.”)

 

  1. ¿Qué exaltará y florecerá y por qué? Isaías 35:1-2

 

  1. ¿Cuál es la respuesta al ver la gloria del Señor? Isaías 35:2

 

  1. ¿Qué debemos hacer con las manos que son frágiles y las rodillas que son débiles? Isaías 35:3

 

  1. ¿Qué les debemos decir a los que tienen miedo en sus corazones? Isaías 35:4

 

  1. ¿Por qué no debemos temer? Isaías 35:4, 41:10 y Zacarías 8:13

 

  1. ¿Qué les pasará a los ojos de los ciegos y los oídos de los sordos? Isaías 35:5

 

  1. ¿Qué les pasará a los cojos y a la lengua de los mudos? Isaías 35:6

 

  1. ¿Quién regresará y qué entrarán haciendo en Zión? Isaías 35:10

 

  1. ¿Con qué serán coronados, y que se alejará de ellos? Isaías 35:10

 

Personal – ¿En qué forma te ven regocijándote en tu vida los de tu familia, tus amistades o tus compañeros de trabajo? ¿Cómo puedes, de una manera alegre, demostrar tu aprecio por lo que Dios ha hecho por ti?

 

TERCER DIA                            LEE SANTIAGO 5:7-10              SEGUNDA LECTURA

(“Sean también pacientes y valientes, porque la venida del Señor está cerca.”)

 

  1. ¿Qué debemos ser hasta la venida del Señor? Santiago 5:7

 

  1. ¿Qué hace el labrador? Santiago 5:7

 

  1. ¿Qué debes de hacer tú también y por qué? Santiago 5:8

 

  1. ¿Qué dice 1 Corintios 13:14 acerca de la paciencia?

 

  1. ¿Qué no debes hacer y por qué? Santiago 5:9

 

  1. ¿Quién está de pie en la puerta? Santiago 5:9

 

  1. ¿Quién es el que nos va a juzgar? 1 Corintios 4:5

 

  1. ¿Para qué ha separado Dios a Jesús? Hechos 10:37-42

 

  1. ¿Quiénes son nuestros modelos en el sufrimiento? Santiago 5:10

 

  1. ¿En nombre de quién hablaron los profetas? Santiago 5:10

 

Personal – ¿En qué forma has sufrido por hablar en el nombre de Jesús? ¿En qué forma has sido modelo para tu familia, amistades o compañeros del trabajo? ¿Cómo entra la paciencia en tu vida? Reflexiona en esto.

 

CUARTO DIA                              LEE MATEO 11:2-11                                  EVANGELIO

(“Se predica la Buena Nueva a los desdichados”)

 

  1. ¿Dónde estaba Juan cuando se dio cuenta de los trabajos que Cristo estaba haciendo y a quién envió a hacerle una pregunta a Jesús? Mateo 11:2

 

  1. ¿Cuál era el mensaje de Juan y porqué estaba en la prisión? Mateo 3:1-2 14:3-4

 

  1. ¿Cuál era la pregunta que Juan envió a sus discípulos a hacerle a Jesús? Mateo 11:3

 

  1. ¿Qué respondió Jesús, especialmente sabiendo quién les ha estado predicando las Buenas Nuevas?

Mateo 11:4-5

 

  1. ¿Cuáles dos cosas les dijo Jesús que le reportaran a Juan y quién es bendito? Mateo 11:4, 6

 

  1. ¿A quién le pertenece el reino de Dios? Lucas 6:20

 

Personal – ¿En qué forma estás siendo bendecido(a) por medio de lo que escuchas y ves que está pasando a tu alrededor?

 

  1. Mientras los mensajeros se iban, ¿acerca de quién le habló Jesús a la muchedumbre, y qué pregunta les hizo concerniente a lo que ellos estaban buscando? Mateo 11:7-9

 

  1. ¿Qué aseguró Jesús a Juan y qué dice la escritura acerca de Juan? Mateo 11:9-10

 

  1. ¿Qué dijo Jesús que ha hecho la historia? Mateo 11:11

 

  1. ¿A quién considera Jesús más grande que Juan Bautista? Mateo 11:11

 

Personal – ¿En qué forma te reafirma Jesús por las acciones que has tomado al tratar con los que están a tu alrededor?

 

QUINTO DIA                                 LEE EL SALMO 146:6-10

(“El Señor libera a los oprimidos”)

 

Lee y medita el Salmo 146:6-10.

 

¿Qué te dice personalmente el Señor por medio de este Salmo?

 

¿Cómo puedes aplicar esto a tu vida diaria?

 

SEXTO DIA                         LEE TODO EL COMENTARIO

 

ISAIAS 35:1-6, 10

 

Isaías ha dado un mensaje de juicio en todas las naciones en casi todos los treinta y cuatro capítulos anteriores. Su mensaje incluye Judea e Israel constantemente rechazando al Dios de Abraham, Jacob y Moisés. Hubo tiempos de alivio y restauración en la historia del pueblo escogido pero estos parecían ser solamente en los momentos más difíciles. Un grupo pequeño de fieles creyentes prevalecían durante estos tiempos de la ira y juicio de Dios.

En este pasaje vemos a Isaías trayéndole a la gente una visión de esperanza, belleza y ánimo. Se les muestra un Dios de juicio, pero también se les muestra un Dios de bondad increíble. Vemos a un Dios que es perfecto en su amor e íntegro en su odio al pecado. Dios ha mostrado su amor por todo esto que El ha creado por medio de su piedad interminable. Muchos han fallado en responderle a su amor por las tentaciones del mundo. El ha extendido su amor incomparable y su bondad infinita para todos los que se arrepientan y regresen a El. También nosotros gozamos de los beneficios de su piedad, y también nosotros seremos parte del reino final, el cuál se describe tan hermosamente en este pasaje.

Este será el tipo de mundo que tú y yo esperaremos después del juicio, cuando toda la creación se regocije en Dios. El razonamiento y los tiempos de tribulación terminan con el principio de este pasaje. La vida después del juicio final será tranquila y alegre porque estaremos en “casa” alabando al Dios viviente por los siglos de los siglos. Aún ahora mientras leemos esto, Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, está preparando un lugar para nosotros (Juan 14:1-6) y está preparándonos el camino. El caminará con nosotros en este camino a “casa”. Este camino irá del desierto del sufrimiento a las bendiciones de la vida eterna. Solamente se puede viajar en el cuando seguimos a Dios. Nuestro Señor Jesús nunca dejará de señalarnos el camino. El está siempre a nuestro lado mientras caminamos. Vamos a seguir esa visión. Permitamos que nuestro camino sea santo. Vamos a responder todos al llamado de Dios y guiar a otros a la carretera santa de Dios que lleva al cielo.

SANTIAGO 5:7-10

 

Para entender este pasaje uno tiene que darse cuenta que la iglesia temprana vivía en la esperanza del regreso inmediato de Jesucristo. Santiago está exhortando a la gente para que sean pacientes en los pocos años que quedaban. El habla acerca del granjero que tiene que esperar pacientemente por la primera y última lluvia para que su cosecha madure. El granjero necesita mucha paciencia para esperar hasta que la naturaleza haga su trabajo, y el Cristiano necesita mucha paciencia en su vida hasta que Cristo venga de nuevo. Durante este tiempo de sembrar y cosechar deben de confirmar su fe, al apoyarse y ayudarse uno al otro en todas las circunstancias. Un granjero dependía bastante de la ayuda de sus vecinos a la hora de la cosecha y el apoyo era muy necesario, no las críticas.

Hoy en día no tenemos muchos granjeros, pero todavía estamos ocupados sembrando las semillas de la vida. También nosotros debemos de estar listos para ayudar a nuestro vecino, no solamente a la hora de la cosecha, sino también en los tiempos de desastre. La iglesia temprana estaba equivocada pensando que Jesús regresaría dentro de una generación, pero el llamado a apoyarse y amarse uno al otro es todavía una gran parte del camino Cristiano. Es muy interesante notar que ambos los Cristianos y los granjeros deben vivir por medio de la fe. Mucha gente culpa a otros cuando las cosas empiezan a ir mal en sus vidas (Génesis 3:12,13). El no querer tener nuestra propia parte de responsabilidad es la causa de que muchos ataquen y culpen a otros. Este método es más fácil y más visible, pero también es destructivo y pecador.

Necesitamos reflexionar en los que se está diciendo en este pasaje y aplicarlo a nuestras propias vidas. Lo que se está diciendo es que antes de que cualquiera de nosotros juzgue a otros deberíamos estar muy al tanto de que Cristo, el juez real, vendrá a evaluarnos (Mateo 7:1-5). Nuestra paciencia necesita estar en nuestra habilidad de poner las necesidades de otros antes que las propias. También necesitamos orar para tener valor y para que nos sostenga en la guerra contra el pecado. Solamente cuando pasamos por las pruebas y sufrimientos alcanzamos la gracia y el valor de la paciencia. La historia nos ha enseñado como muchos de los profetas del Antiguo y Nuevo Testamento han sufrido pacientemente por el amor a Jesucristo. Nosotros que somos llamados al camino Cristiano podemos esperar nuestra cruz del sufrimiento la cuál con fe y paciencia cargaremos a todas partes donde la gente diga “tengo sed.”

 

MATEO 11:2-11

 

La carrera de Juan Bautista había terminado en pedazos. El estaba ahora en la prisión, puesto ahí por del Rey Herodes. Juan nunca buscó suavizar la verdad y era incapaz de ver maldad sin ponerse en contra de ella. El Rey Herodes le robó la esposa a su hermano y vivía con ella en pecado. Juan habló sin miedo y Herodes tomó su venganza. Juan reflexionó mientras estaba en la prisión acerca de si Jesús era realmente el Mesías. Juan pensaba que su trabajo era estar afuera predicándole a la gente y preparándola para Jesús. ¿Cómo podía hacer esto mientras estaba en la cárcel? ¿Suena un poco familiar, no es verdad?

Muchas veces en nuestras vidas pensamos que se nos está bloqueando para hacer lo que pensamos es lo mejor. Se nos puede detener por falta de salud, mucha edad o hasta por la falta de la habilidad natural para hacer lo que pensamos que el Señor nos está llamando a hacer. Jesús le contestó a Juan sus dudas diciéndole que mirara a su alrededor y se fijara en lo que se estaba haciendo en la comunidad. Los ciegos podían ver, los sordos podían oír. Los leprosos estaban siendo sanados y la gente estaba siendo resucitada de entre los muertos y predicando las buenas nuevas. La respuesta de Jesús para Juan fue que el reino de Dios está a la mano (Marcos 1:15). La identidad de Jesús fue obvia para Juan cuando escuchó la respuesta que Jesús le había enviado.

También nosotros debemos reflexionar sobre nuestra salvación y nuestro propio nivel de duda. Solamente necesitamos mirar la evidencia en la escritura y los cambios en nuestra propia vida. Hemos visto como El nos ha perdonado nuestros pecados y cuando dudamos, no necesitamos alejarnos de El. En realidad, cuando tenemos sentimientos de duda entonces es cuando debemos voltearnos totalmente a El. Necesitamos observar a Juan y ver quién y que era él. El era un hombre que vivía en el desierto y estaba muy apegado a la tierra. El no tenía ropas elegantes y no comía comida exótica. Algunas gentes creían que estaba loco, y aún así se juntaban para escucharlo y verlo. El habló con autoridad y humildad. El era duro con los que no obedecían la ley y estaba en sumisión total a Cristo. Hoy en día el estilo de Juan probablemente fuera causa de risa para todo el pueblo porque su mensaje era muy sencillo y muy claro. El mensaje básico de Juan era “Arrepiéntanse, el reino de Dios está a la mano” (Marcos 1:15).

Mucha gente hoy en día no se quiere arrepentir porque “arrepentirse” significa un cambio de vida total. Todos somos pecadores (Romanos 3:23) y todos estamos llamados al arrepentimiento. Ponte de rodillas y quédate quieto y escucha a nuestro Dios (Salmo 46:10). Luego pídele que crea en tí un corazón limpio que esté lleno con pensamientos y deseos nuevos (Salmo 51:10). El mensaje de Juan eran las “Buenas Nuevas” y eso era que Jesús era el Mesías tan esperado y que había venido a empezar el reino de Dios en la tierra. Jesús ofreció libertad a los pobres, los oprimidos, y los que no tenían esperanza, y eso es lo mismo que hace El ahora. Entonces arrepiéntanse y estén de buen humor, porque el reino de Dios está de verdad a la mano.

 

Aplicación

 

La primera lectura muestra un Dios que es justo y piadoso. La segunda lectura nos dice que la paciencia es una virtud de Dios, y el Evangelio revela un llamado al arrepentimiento, ¡ahora!

            Esta semana, deja que tus acciones hablen por si mismas en tu casa, trabajo, y escuela. La paciencia y bondad son señales claras de amor. Arrepentirse quiere decir cambiar. Empieza a ser humilde y paciente ahora. Permíteles a los demás que sean primero en la línea, los primeros en comer, los primeros para hablar. Sé el primero en dar y dar libremente. Tu testimonio será una tremenda señal de que “el reino de Dios está a la mano.” 

Posted in Bible Studies Spanish.