VIGESIMOCUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

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VIGESIMOCUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 ANTES DE COMENZAR:

Ora y pídele a Dios que te hable a través de Su Espíritu Santo. “EL ESPIRITU SANTO INTERPRETE, QUE EL PADRE LES ENVIARA EN MI NOMBRE, LES VA A ENSEÑAR TODAS LAS COSAS Y LES RECORDARA TODAS MIS PALABRAS.”  (JUAN 14:26)

 

PRIMER DIA                       Vuelve a leer las lecturas de la semana pasada.

 

  1. ¿Cuál fue el mensaje qué recibiste de la homilía o de las lecturas que oíste en misa el domingo?

 

  1. ¿De lo que aprendiste, qué escogiste para aplicar a tu vida esta semana?

 

SEGUNDO DIA                                                     EXODO 32:7-11,13-14                               PRIMERA LECTURA

 

(“Se han separado de la senda que les marqué.”)

 

  1. ¿Por qué dijo Dios a Moisés que bajara a su pueblo? Exodo 32:7

 

  1. ¿Qué fue lo que los hizo separarse? Exodo 32:8

 

  1. ¿Cuál fue el camino que Dios les señaló? Exodo 20:1-17

 

  1. ¿Qué hicieron con lo que habían hecho y que fue lo que lloraban? Exodo 32:8

 

  1. ¿Cómo vió el Señor a su pueblo? Exodo 32:9

 

  1. ¿Qué fue lo que Dios dijo a Moisés acerca de su ira? Exodo 32:10

 

  1. ¿Qué dijo el Señor que haría por Moisés? Exodo 32:10

 

  1. ¿Qué fue lo que Moisés le preguntó al Señor? Exodo 32:11

 

  1. ¿Qué le pidió Moisés al Señor que recordara y qué dijo el Señor que había prometido a todos sus descendientes?  Exodo 32:13

 

  1. ¿Qué se arrepintió el Señor de hacer? Exodo 32:14

 

Personal – ¿Cómo puedes tú, como Moisés, ser intermediario y ruegas por la misericordia de Dios, en vez de suplicar su ira, para tu pueblo, comunidad, parroquia, familia y por tí mismo? ¿Cuáles son las promesas que Dios ha hecho por medio de su palabra que puedes usar en tu defensa?

 

TERCER DIA                                                         1 TIMOTEO 1:12-17                                SEGUNDA LECTURA

 

(“La gracia del Señor me ha sido concedida en abundancia.”)

 

  1. ¿En 1 Timoteo 1-12, quién fue fortalecido por Cristo y hecho su servidor? 1 Timoteo 1:1

 

  1. ¿A quién se ha juzgado? 1 Timoteo 1:12

 

  1. ¿Quién nos aumenta la fe, nos fortalece y nos defiende contra el mal? 2 Tes. 3:3

 

  1. Nombra las tres cosas que era Pablo al mismo tiempo. 1 Timoteo 1:13

 

  1. ¿Por qué razón fue tratado con misericordia? 1 Timoteo 1:13

 

  1. ¿Qué fue lo que el Señor dió a Pablo con abundancia además de las otras dos cosas que hay en Cristo Jesús?  1 Timoteo 1:14

 

  1. ¿En qué puedes creer como algo digno de confianza absoluta? 1 Timoteo 8. ¿Cómo ve Pablo su   situación de pecador?  1 Timoteo 1:15

 

  1. ¿Somos nosotros diferentes a Pablo? Romanos 3:23

 

  1. ¿Cómo fue tratado Pablo, qué mostró Jesús y por qué razón? 1 Timoteo 1:16

 

  1. ¿Cuál fue la respuesta de Pablo a lo que Dios hizo por él? 1 Timoteo 1:17

 

Personal – ¿En qué forma te has reconocido como pecador salvado por la Gracia de Dios? ¿Cuál ha sido tu respuesta a esto?

 

CUARTO DIA                                                              LUCAS 15:1-32                                                       EVANGELIO

 

(“Padre, he pecado contra Dios y contra Tí.”)

 

  1. ¿Qué decían los escribas y fariseos de que Jesús se juntaba con pecadores y recaudadores de impuestos?  Lucas 15:1-2

 

  1. ¿En la parábola en la que Jesús se dirige a ellos, qué es lo que quiere decir que se ha perdido?        Lucas 15:3-4

 

  1. ¿Qué hace el pastor cuando ve que una oveja se le perdió y cuál es su respuesta cuando la encuentra?            Lucas 15:5-6

 

  1. ¿En Lucas 15:7, Jesús pasa de hablar sobre animales (ovejas), a gente. ¿Qué dice acerca de las personas?

 

  1. ¿Jesús pasa a exponer otra parábola y, esta vez, no se trata de animales sino de un objeto.                ¿Cuál es ese                 objeto y                 qué hace la mujer cuando lo pierde?  Lucas 15:8

 

  1. ¿Cuando lo encuentra, cuál es su reacción? Lucas 15:9

 

  1. ¿Cuál es la razón de la felicidad de los ángeles en el cielo? Lucas 15:10

 

  1. Ahora Jesús narra la historia del hombre con dos hijos. ¿Qué le dijo el menor a su padre y este qué hizo?  Lucas 15:12

 

  1. ¿Cuándo tomó su herencia, a dónde se fue y qué hizo? Lucas 15:13

 

  1. ¿Cuando se desató el hambre y se encontró en necesidad, qué fue lo que hizo? Lucas 15:14-16

 

  1. ¿Cuando por fin volvió a la realidad, qué dijo e hizo? Lucas 15:17-19

 

  1. ¿En Lucas 15:18 contra quién dice el hijo pródigo que pecó?

 

Personal – ¿Cuando te arrepientes de algo que sabes que hiciste mal, te duele porque te metiste en un problema o porque ofendiste a Dios y a otras personas? ¿Ves alguna diferencia entre arrepentimiento humano y arrepentimiento divino? ¿Cuál es?

 

  1. ¿Cuando por fin, el hijo se dispuso a regresar a su padre, qué pasó cuando aún estaba lejos? Lucas 15:20

 

  1. ¿Qué le dijo a su padre y qué ordenó el padre a sus sirvientes? Lucas 15:21-24

 

  1. ¿Mientras tanto, que pasó con el hermano mayor y cuál fue su reacción? Lucas 15:25-30

 

  1. ¿Que le replicó el padre al hijo mayor? Lucas 15:31-32

 

Personal – ¿En qué medida, esta semana pasada, te has enojado o has tenido celos por algo que ha pasado a alguno en tu familia, a un amigo, a un miembro de la iglesia, a un compañero de trabajo? Piensa un rato y arrepiéntete delante de Dios.

 

QUINTO DIA                                          LEE EL SALMO 51:3-4, 12-13, 17, 19

 

(“Mi sacrificio, Oh Dios, es un espíritu contrito.”)

 

Leé y medita el Salmo 51:3-4, 12-13, 17, 19.

 

¿Qué te dice personalmente el Señor por medio de este Salmo?

 

¿Cómo puedes aplicar esto a tu vida diaria?

 

SEXTO DIA                                                  LEE TODO EL COMENTARIO

 

                                                                                  EXODO 32:7-11, 13-14

 

Este pasaje define claramente las consecuencias de lo que pasa cuando los ídolos se convierten en nuestros dioses. El pueblo comenzaba a entrar en pánico y desorden, Moisés había estado arriba de la montaña por más de 40 días y el fuego, el humo y los truenos los tenían aterrorizados. Ellos querían ver a un Dios conocido y ponerle una cara conocida que pudieran entender y venerar. Querían un dios hecho a su imágen, un dios al que fuera conveniente obedecer o ignorar.

Hoy en día nuestra tentación es todavía tratar de imaginar un Dios a nuestra imágen y a nuestro gusto. Sólo tenemos que ver en derredor nuestro para ver los becerros de oro que hemos hecho nuestros dioses. El becerro y la vaca eran los ídolos más populares en el mundo en ese tiempo. Eran símbolo de fertilidad y poder y estaban ligados a practicas sexuales inmorales.

El Señor vió que tercos y rebeldes eran y respondió con gran ira, tal y como hoy en día responde cuando ve que su misericordia es traicionada. El pueblo de nuestro pasaje de hoy no veía el amor con que Dios los quería llenar. Su ceguera vino del culto inútil a los ídolos. Necesitamos reflexionar en nuestra rebeldía y terquedad: Algunos “becerros de oro” en nuestra vida diaria son: poder, sexo, dinero, placer, instrucción, juventud, salud, mansiones, automóviles elegantes, habilidad atlética, matrimonio, familia, etc. Necesitamos preguntarnos cuál de estas cosas se antepone a nuestro compromiso con el Señor y Salvador Jesucristo.

Moisés pidió a Dios no destruir ese pueblo atontado y le recordó su promesa para los siervos Abraham, Isaac e Israel. Dios les había prometido que sus descendientes heredarían el reino para siempre. Dios escuchó la súplica de Moisés, cambió de parecer y no los castigó. Tú y yo debemos ponernos de rodillas y hacer la misma oración que hizo Moisés. Hay tantas gentes hoy en día adorando “idolos falsos” y muchas veces están dentro de nuestras familias.

Tenemos un Dios misericordioso, justo y amable, quien escuchará nuestra plegaria de intercesión. Debemos derribar nuestros falsos dioses, arrepentirnos y cambiar nuestro modo de vivir. Nuestro Dios es Verdadero y su nombre es Jesucristo.

 

1 TIMOTEO 1:12-17

 

¡Bendito sea Dios! ¡Bendito sea Dios por su gran misericordia! Probablemente Pablo rezaba así día y noche. En su carta a Timoteo dice que la misericordia de Dios es tan poderosa que nadie debe sentirse abandonado o inútil. Pablo nos cuenta como era un blasfemo y como cazaba a quienes seguían al Señor. Pablo era una persona educada con celo de venganza que produjo terror en los corazones de los cristianos. Antes de convertirse a la fe, no solo cazó cristianos, sino que los detenía y ejecutaba (Hechos 9:1-9).

Pablo nos habla de un Dios que no solo ama y perdona, sino que también olvida nuestro pasado equivocado. Hay personas que se sienten tan culpables sobre su comportamiento pasado que piensan que Dios jamás los perdonará ni aceptará. Eso es lo que llamamos pensamiento distorsionado, estamos llamados a renovar nuestra mente (Romanos 12:2), ponernos en la mentalidad de Cristo (Fil. 2:5), y llenar nuestro ser con pensamientos puros como el oro (Fil. 4:8).

El llamado a la renovación ha de comenzar por el arrepentimiento, y el arrepentimiento comienza por la confesión de nuestros pecados. Hasta Pablo admitió haber hablado violentamente contra el Señor, debido a su falta de fe y arrogancia y haber sido perseguidor de gente inocente. Dios perdonó a Pablo, puede y quiere perdonarte a tí. Toma un tiempo ahora y reflexiona en lo que está pasando con tu vida. Pregúntate: “¿Blasfemo contra Dios con mi boca?” “¿Ataco a los demás con mis críticas?”

Nosotros, como Cristianos Católicos tenemos la oportunidad enorme de reconciliarnos con el Señor por medio del Sacramento de la Reconciliación (regresar a una relación amorosa con el Señor). El perdón es una decisión y Dios quiere perdonarnos más a nosotros que lo que nosotros queremos que El nos perdone. El nos quiere más de lo que nosotros queremos que El nos quiera. Su amor por nosotros es totalmente libre, sin condiciones. Pablo pide a Timoteo esparcir la noticia de que Dios tomó a un pecador como Saulo de Tarso y lo convirtió en un siervo amoroso llamado Pablo. Debemos dejar que el poder curativo y el amor de Dios y su perdón nos penetren y arrepentirnos, “porque el Reino de Dios, está a nuestro alcance.” (Marcos 1:15).

 

LUCAS 15:1-32

 

Jesús defiende en este pasaje su asociación con los sucios, los olvidados y los que no han sido salvados compartiendo con nosotros la historia de la oveja perdida, de las monedas y de un ser humano. Jesús sabía que los fariseos eran siempre cuidadosos de permanecer limpios, y seguros, de acuerdo a la ley del antiguo testamento. Evitaban hablar con pecadores, y evitaban las situaciones pecaminosas para no estar en peligro de violar alguna restricción legal.

Jesús estaba en completo contraste con ellos, por cuanto El se arriesgaba continuamente, tocando a los leprosos, comiendo con recaudadores de impuestos y andando en compañia de pecadores, como Magdalena la prostituta; Jesús vino a amar al pecador porque aborrecía el pecado. Vino a mostrarnos que Dios nos ama, no importando lo que hayamos hecho o donde hayamos andado. Y continuó caminando con los que le necesitaban sin importarle su reputación. El amor de Dios por el individuo es tán grande que busca a cada uno de nosotros y cuando nos encuentra, es grande su alegría.

Jesús recoje pecadores perdidos pues, como ovejas perdidas, estos dependen totalmente de su “pastor.” El pastor irá por las situaciones más peligrosas para salvar una sola oveja; desafiará ladrones, lobos y tormentas. Es en los peñascos donde a menudo el pastor encontrará a su oveja perdida para regresarla al rebaño. Pecadores que se creían más allá de la esperanza fueron encontrados y salvados mediante la buena nueva del Reino de Dios. Nuestro Dios es nuestro pastor: El busca la oveja perdida y la salva.

Jesús nos muestra el increíble poder del amor de Dios por quien está perdido, en la historia del hijo pródigo. Necesitas primeramente entender que en la antigüedad, el primer hijo recibía por ley más de la mitad de toda la fortuna del padre; el resto se repartía por igual entre todos los demás hermanos. En la parábola, el hijo menor recibió la tercera parte de todo cuando la reclamó y los dos tercios sobrantes fueron para el hermano mayor, como regla, esto hubiera sucedido a la muerte del padre, pero esto muestra el desprecio que sentía por su padre como jefe de la familia. Tomó el dinero, se fue lejos y se lo gastó en festines y prostitutas. Después de un tiempo se le acabó el dinero y tuvo que conseguir empleo como cuidador de cerdos para un judío.

El dedicarse a los cerdos era materia de grán humillación, ya que de acuerdo a la Ley Mosaíca, los cerdos eran animales impuros (Deuteronomio 14:8). Por fin, el hijo tocó fondo y recapacitó; la clave de este pasaje se encuentra cuando exclama: “Padre, he pecado contra el cielo y contra tí, ya no soy digno de ser llamado tu hijo.” Confiesa su pecado y en espíritu de arrepentimiento divino, regresa a casa para rendir cuentas a su padre. El padre corre a recibirlo y restaurarlo inmediatamente a su anterior posición honorable.

Necesitamos reflexionar en este mensaje. ¿Sería un grán sacrificio para tí, el recurrir a quien te puede salvar? No dejes escapar la oportunidad, detente y mira antes de que llegues al fondo, sálvate tú y salva a tu familia de la pena. Dios, como Padre que es, espera paciente y amorosamente hasta que recapacitamos.

 

Aplicación

 

La primera lectura nos dice de las consecuencias que vienen cuando algún ídolo se hace el dios de nuestra vida. La segunda lectura nos muestra que el llamado a renovarnos debe empezar con el llamado al arrepentimiento. El Evanglio revela que Dios espera paciente y amorosamente hasta que reaccionamos.

En el espíritu de misericordia, selecciona a alguien de tu familia, de tus amigos y toma la decisión de perdonarle todas y cada una de las ofensas que te haya hecho. Es más, durante toda la semana próxima, fíjate solo en lo que hace bien esa persona, te sorprenderás del resultado.

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