DECIMOSEGUNDO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

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DECIMOSEGUNDO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

ANTES DE COMENZAR:

 

Ora y pídele a Dios que te hable a través de Su Espíritu Santo. “EL ESPIRITU SANTO INTERPRETE, QUE EL PADRE LES ENVIARA EN MI NOMBRE, LES VA A ENSEÑAR TODAS LAS COSAS Y LES RECORDARA TODAS MIS PALABRAS.”  (JUAN 14:26)

 

PRIMER DIA                       Vuelve a leer las lecturas de la semana pasada.

 

  1. ¿Cuál fue el mensaje qué recibiste de la homilía o de las lecturas que oíste en misa el domingo?

 

  1. ¿De lo que aprendiste, qué escogiste para aplicar a tu vida esta semana?

 

SEGUNDO DIA                                                       ZACARIAS 12:10-11                                  PRIMERA LECTURA

 

(“El Señor dispondrá el ánimo para que vuelvan a El con amor y confianza.”)

 

 

  1. ¿Quién está hablando en el versículo 10 de Zacarías 12? Zacarias 12:1

 

  1. ¿A traves de quién está hablando? Zacarias 1:1

 

  1. ¿Quién es David? Mateo 1:1, 6

 

  1. ¿Qué derramará el Señor en la casa de David y los habitantes de Jerusalén? Zacarías 12:10

 

  1. ¿Cuáles son las dos cosas que hará la casa de David y sus habitantes? Zacarías 12:10

 

  1. __________________________________________________________________­_____________
  2. ________________________________________________________________________________

 

  1. ¿A quién le harán estas cosas y con qué lo traspasaran? Juan 19:33-34

 

  1. ¿Por quién lloraron en Meguidó? 2 Crónicas 35:22-24

 

  1. ¿Cuando Dios derrama su espíritu de gracia en nosotros, que debemos hacer? Hechos 20:24

 

Personal – ¿De qué manera he lamentado la muerte de Jesús? ¿Qué significa tener el espíritu de gracia y petición derramada en tí?

 

TERCER DIA                                                           GALATAS 3:26-29                                   SEGUNDA LECTURA

 

(“Todos son uno en Cristo.”)

 

  1. ¿Quién eres y cómo te hace ésto? Gálatas 3:26

 

  1. ¿Todos ustedes que han sido bautizados en Cristo con qué han sido revestidos? Gálatas 3:27

 

  1. ¿Qué no existe entre ustedes? Gálatas 3:28

 

  1. ¿Qué eres en Cristo? Gálatas 3:28

 

  1. ¿Qué eres de Abram y qué te hace esto? Gálatas 3:29

 

  1. ¿Qué prometió Dios? Santiago 2:5

 

  1. ¿Cómo heredas la promesa y qué puede impedir ésto? Gálatas 3:29 y Hebreos 6:12

 

  1. ¿Cómo mira el mundo a los herederos del reino? Santiago 2:5

 

  1. ¿Dónde está el Reino? Mateo 6:9-10

 

Personal – En tus propias palabras escribe lo que significa vestirse con Cristo. ¿Cómo has sido un imitador de Jesús frente a tu familia, amigos, compañeros de trabajo y con los que tienes contacto diariamente.

 

CUARTO DIA                                                              LUCAS 9:18-24                                                       EVANGELIO

 

(“¿Quién dicen las multitudes que soy, quién dices tú que soy?”)

 

  1. ¿Qué estaba haciendo Jesús, dónde estaba y con quién estaba? Lucas 9:18

 

  1. ¿Qué les preguntó? Lucas 9:18, Mateo 16:13

 

  1. ¿Qué le contestaron éllos? Lucas 9:19

 

  1. ¿Cuál era la pregunta que Jesús les hizo a los discípulos? ¿Quién respondió y qué dijo? Lucas 9:20

 

  1. ¿Qué les prohibió que hicieran? Lucas 9:21

 

  1. ¿Qué título se dió Jesús a sí mismo y que tenía que sufrir? Lucas 9:22

 

  1. ¿Cómo trataban las autoridades, jefes de los sacerdotes y los escribas a Jesús? ¿Qué le hicieron? Lucas 9:22

 

  1. ¿Qué haría El al tercer día? Lucas 9:22

 

  1. ¿Qué les dijo Jesús a todos éllos? ¿Cada cuando necesitaba el discípulo negarse a sí mismo y cargar su cruz?  Lucas 9:23

 

  1. ¿A quién debemos seguir? Lucas 9:23

 

  1. ¿Qué le pasará a la persona que trata de salvar su propia vida y qué le pasará a la persona que pierde su vida por Jesús?   Lucas 9:24

 

Personal – ¿De qué manera te has negado a tí mismo por seguir a Jesucristo? ¿Cómo puedes hacer esto día tras día en tus relaciones con los que tienes contacto diariamente?

 

 

 

QUINTO DIA                                                   LEE EL SALMO 63:2-6, 8-9

 

(“Señor, tú eres mi Dios, a tí te busco.”)

 

Leé y medita el Salmo 63:2-6, 8-9.

 

¿Qué te dice personalmente el Señor por medio de este Salmo?

 

¿Cómo puedes aplicar esto a tu vida diaria?

 

SEXTO DIA                                                  LEE TODO EL COMENTARIO

 

ZACARIAS 12:10-11

 

En la lectura de hoy Zacarías llama al Espíritu “el Espíritu de la gracia y oración.” Este es el Espíritu Santo que fue recibido en Pentecostés (Hechos 2). Es el Espíritu que nos muestra culpables de pecado, que nos revela el juicio y la justicia de Dios. El Espíritu nos ayuda a orar aún cuando no sabemos como hacerlo o por qué hacerlo (Romanos 8:26).

Eventualmente, todos nos daremos cuenta que Jesús fue áquel al que se le atravesó la lanza y que murió por todos nuestros pecados. Estamos viviendo un despertar y un revivir hoy en día en todo el mundo. El Cristo crucificado está siendo claramente revelado a traves del poder del Espíritu Santo. Mucha gente está empezando a darse cuenta de que solamente cuando el Espíritu Santo de Dios está entre nosotros, podemos alcanzar la verdadera paz y la prosperidad.

Sabemos que la obediencia a hacer oración, a la Santa Palabra de Dios y a las enseñanzas de nuestra querida iglesia nos llevan a la presencia de Dios mismo. Entonces experimentaremos la tristeza en tal forma que iremos directo hacía el arrepentimiento que nos revivirá. La lectura de hoy revela que no puede haber renovación hasta que no haya habido primero un arrepentimiento. Este viene de una tristeza divina, no terrena, que atraviesa nuestro corazón. Cuando damos el paso al poder del Espíritu Santo nuestros corazones se rompen, se humillan y se arrepienten (Salmo 51:19).

Algunos preguntarán “¿Cómo hago para conocer a este Espíritu Santo?” Lo conocerás cuando te hinques a rezar, cuando camines alrededor de tu cuarto en oración constante. No lo encontrarás tan solo cantando canciones. Llamemos hoy al Espíritu Santo para que nos dé su gracia, hagámoslo a traves de la oración y la obediencia a su Santa Palabra. La Escritura dice que el yugo dejará de pesar debido a la gracia (Isaías 10:27). Este es el Espíritu de la gracia y la oración en la lectura de hoy.

Hoy, ese mismo espíritu de misericordia y de oración deberá manifestarse en nuestras vidas. Necesitamos reflexionar en que cuando fallamos en amar a los demás estamos causándole dolor y humillación a Nuestro Señor Jesucristo. El pueblo en esta lectura era llamado a recordar y a arrepentirse de su conducta pecadora, nosotros estamos llamados hoy a hacer lo mismo.

 

GALATAS 3:26-29

 

Hay un hilo continuo que va de la lectura a los Gálatas de las dos semanas pasadas y la de ésta. Este es el hilo de la FE. Pablo les dice a sus hermanos de la recién encontrada fe, que ésta no está basada en lo que había escuchado de otros, sino de una “revelación” personal de Jesucristo. ¡Qué cambio hizo esto en Pablo! Fué y les dijo “la vida que vivo no es mía; Cristo vive en mí. Todavía vivo mi vida humana, pero es una vida de fe en el Hijo de Dios.” Pablo ha cambiado. Pero Pablo no se detiene ahí; sigue y nos dice en la lectura de esta semana que “Cada uno de ustedes es hijo (o hija) de Dios por su FE en Jesucristo.”

Nuestras lecturas de la celebración de este domingo nos hablan de FE…acerca de nuestra FE.  Escuchamos a Pedro dicéndole a Cristo que él es “el Mesías de Dios,” una declaración de FE.  En Mateo 16:17 Oímos a Jesús diciéndole a Pedro que esta revelación “no vino de un ser humano, sino que te ha sido dada directamente por mi Padre en el cielo.” Jesús les preguntó a sus discípulos, “¿Quién dices tú que soy yo?” Podemos hacerles la misma pregunta a otros “¿Quién dices tú que soy?” y orar para que ellos contesten con la revelación…CRISTIANOS.

“Todos ustedes que han sido bautizados en Cristo” se han convertido en hijos de Dios. Escuchamos esta declaración en la ceremonia bautismal. Pero no deberíamos considerarnos unicamente como niños que poseén un conocimiento limitado de su padre o de su hermano. Somos hijos adultos de Dios…hijos que hemos o deberíamos haber crecido en nuestra FE. Pablo poseía una fe en Dios que le permitió resistir, debido a la ignorancia, la “nueva manera” practicada por sus compañeros Judíos. Pero su fé fue aumentada por un encuentro con Jesús en el camino a Damasco y la revelación adquirida lo cambió…cambió la relación entre él y Dios y entre él y los demás, llevándolo a profesar que “somos uno en Cristo Jesús.” Fuimos bautizados en una relación con Dios, y en una fé que creé en Jesucristo.  Ojalá hubieramos recibido alguna “revelación” a cerca de Jesús de nuestros padres, el clero, maestros religiosos y nuestros amigos espirituales. No permanecemos solo como “niños en la fé” sino que nos hemos convertido en “adultos en fé” sin embargo, la pregunta permanece para ser contestada. ¿Hasta qué grado nos ha causado esta FE consciente el cambiar en nuestra relación con Dios, con Jesús, con los demas?

 

LUCAS 9:18-24

 

“¿Quién dices que soy yo?” Ahí está esa misma pregunta, la misma que es preguntada en todos los Evangelios tan a menudo. Nuestra lectura está situada entre Jesús alimentando a los cinco mil y su tranfiguración. En la comida de los cinco mil, Jesús muestra su compasión, caridad y preocupación por nuestro bienestar. La gente no pidió ser alimentada, Jesús sabía la necesidad de éllos y respondió de acuerdo a eso; respondió por amor a sus hermanos y hermanas. Si El le preguntara a la multitud quién era, ellos contestarían que era un buen proveedor…un hacedor de milagros; ciertamente no dirían el “Mesías.” Lo que hizo no fue visto como una experiencia de fe, solamente estaban recibiendo una comida. ¿Qué tan a menudo recibimos un regalo de Jesús y lo percibimos como algo distinto a una experiencia de fé?

En la transfiguración, Jesús muestra a sus discípulos escogidos lo que realmente es su relación con Dios y quien es él realmente. Está cambiado, transfigurado y nos muestra que una relación intensa con Dios causará que nosotros cambiemos. Así como a los discípulos, quizá se nos haga difícil comprender, por que buscamos el cambio en nosotros y no necesariamente lo vemos. No lo vemos porque no estamos buscando con nuestros ojos de FE sino con nuestros ojos humanos. Buscamos un cambio físico, un cambio material. Como los discípulos que miraban fijamente la imágen transfigurada de Cristo, nuestros hermanos y hermanas tienen que mirarnos fijamente y ver en la imágen que perciben, una persona transfigurada en su vida y serán capaces de responder a la pregunta “¿Quién dices que soy yo,” con la respuesta…”un Cristiano.”

 

Aplicación

 

La primera lectura nos dice que debemos escuchar, aún cuando no sea algo placentero. La segunda lectura nos dice que debemos crecer en nuestra fé. El Evangelio nos exhorta a preguntarnos quién es Jesucristo para nosotros de manera personal.

Esta semana, muéstrales a los que están a tu alrededor que estás creciendo en tu fé y que tienes la fuerza para escuchar a Dios y a otros. Tu ejemplo de humildad y servicio les ayudará a otros a ver quién es Jesús realmente en sus vidas. En tí verán a Jesús y eso dirá que realmente estás creciendo en tu fé.

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